Para la mayoría de los alemanes, la historia del tenis no empieza hasta el 7 de julio de 1985. Aquel día, una nueva promesa de este deporte, el pelirrojo Boris Becker, consiguió su match ball en la pista central del All England Tennis Club en Wimbledon.
Este primer gran éxito del entonces muchacho de 17 años, originario de Leimen, pequeña ciudad de provincias, causó en Alemania un boom que hizo avanzar puestos al tenis entre los deportes favoritos de los alemanes durante dos décadas. Pero, naturalmente, el tenis se juega desde hace mucho tiempo.
Origen del Tenis
Los orígenes del tenis moderno no se encuentran en Inglaterra, como quizá pudiera parecer en vista de la obsesión por la tradición que domina en Wimbledon, sino en Francia. En los siglos XIV y XV, el jeu de paume («juego con la palma de la mano», en francés) era popular en ese país, primero entre la alta nobleza y luego entre el denominado «pueblo llano».
Se jugaba de una manera muy similar al tenis actual; pasado algún tiempo se llamó tenes. La gente se entusiasmó tanto con el nuevo juego de pelota y raqueta que los periódicos se quejaron de que en Francia hubiera «más campos de tenis que iglesias» y los jugadores perdieran «su salario semanal en un solo día». Aquí empieza la pista que conduce a la singular manera de contar que sigue teniendo vigencia hoy en el tenis.
Se jugaba al tenis por dinero. En esa época tenían curso en Francia monedas de plata de 60 sous y monedas más pequeñas de 15 sous. Un punto ganado suponía 15 sous; con cuatro puntos el jugador ganaba en conjunto una gran moneda de 60 sous y por consiguiente un jeu [juego]. Así pues, se contaba «15-30-45-juego».
No fue hasta mediados del siglo XIX cuando este deporte se popularizó en Gran Bretaña. Se jugaba sobre césped, y de ahí viene la denominación lawn tennis [tenis sobre hierba]. Para el primer torneo de tenis celebrado en Wimbledon, en 1877, los pioneros británicos del deporte establecieron un catálogo fijo de reglas y unas dimensiones normalizadas para el campo. Como a los ingleses les resultaba demasiado largo forty-five [45] en el recuento, lo acortaron a forty [40]. Así se creó el recuento «15-30-40-juego» que sigue vigente en la actualidad. Fue asimismo en esa época cuando se estipuló que para ganar un set hay que ganar seis juegos.
Hay otra teoría acerca de cómo se llegó a esta manera de contar los puntos. Se remonta también al jeu de paume, que en 1908 se convirtió incluso en deporte olímpico y hoy juegan todavía varios miles de personas. El que ganaba un punto podía avanzar 15 pies desde la línea de servicio, hasta que con el tercer punto había avanzado 45 pies. P
ero esta línea se encontraba demasiado cerca de la red y se hizo retroceder a los 40 pies. Hay también diferentes teorías sobre una singularidad del recuento en el tenis: el cero no se denomina en inglés zero, por ejemplo, sino love. Los franceses dice que viene de l’oeuf, «el huevo», que es a lo que recuerda un cero en el tablón de anuncios.
Los británicos, por el contrario, opinan que el origen de esta manera de contar es el dicho to do something for love, es decir, «hacer algo por nada»: un jugador que termina un partido a cero se ha esforzado para nada.
No es fácil decidir quién tiene razón. Pero lo que es seguro es que la mayoría de los aficionados alemanes al tenis anhela hace mucho que vuelvan los tiempos en los que a un 40-love seguía casi siempre un «juego Becker».